Al
día siguiente nos despertamos muy temprano para ir al bosque. Cuándo
llegamos el huevo estaba brillando mucho y N Zorua estaban
observándolo. Vulpix y yo nos aceramos y nos sentamos junto a ellos.
El huevo cada vez brillaba más y más hasta que vimos un pokemon era
muy pequeño, tenía un mechón de pelo amarillo, los mofletes eran
rojos y tenía una cola muy chiquitita.
Yo:
¡Que mono!
N:
Sí eso está claro pero...¿qué pokemon es?
Yo:
No lo sé. Nunca había visto un pokemon igual por aquí.
N:
Ni yo, que raro.
Yo:
Luego se lo preguntamos a la Prof. Encina.
N:
¿A quién?
Yo:
Espera ¿no sabes quien es la Prof. Encina?
N:
No.
Yo:
Pues vamos a ver si está en su laboratorio, la Prof. Encina es una
científica pokemon.
N:
Am, ¿pues entonces a qué estamos esperando?
Cuándo
llegamos al laboratorio, la Prof. Encina estaba en su escritorio,
parecía muy estresada, no queríamos molestarla, pero claro siempre
hay un problema, entonces el pokemon recién nacido saltó del lomo y
fue corriendo al escritorio de la
Prof.
Encina, N y yo intercambiamos miradas y corrimos todo lo que pudimos,
pero el Pokémon ya estaba junto a la Prof. Encina, cuando la vimos
de pie con el Pokémon en las manos pensábamos que era nuestro fin,
pero en lugar de ello la vimos acercándose a nosotros muy feliz
o... eso creo.
Prof.
Encina: Hola Touko, ¿quienes son tus amigos?
Yo:
Son N, Zorua y un Pokémon que no sabemos cual es.
N:
Por favor, ¿nos podría decir cual es?
Prof.
Encina: Pues claro, es un Pichu.
Yo:
¿Y cómo es que no lo habíamos visto antes por el bosque?
Prof.
Encina: Por que no es de esta región, tomad, debéis cuidarla bien,
¿vale? Ahora sois sus padres.
Los
dos:
¡¿Sus
padres?!
Prof.
Encina: Sí, ahora tenéis una responsabilidad.
N:
¿Y has dicho cuidarla, es que es una chica?
Prof.
Encina: Sí.
Yo:
Vámonos al bosque a jugar con nuestra hija/amiga.
N:
Vale.
Después
de un rato jugando al escondite, al pilla pilla y a la pelota nos
quedamos mirando el cielo, buscando formas en las nubes mientras
esperábamos que Pichu se quedara dormida.
Yo:
Esa parece un Boufuland.
N:
Y esa un Duklett.
Vulpix
y Zorua ya estaban dormidos solo faltaba Pichu. N y yo nos lo
estábamos pasando tan bien que ni nos dimos cuenta de que nuestras
manos estaban juntas. Cuando nos dimos cuenta nos separamos, podía
sentir que el calor avanzaba hasta mis mejillas.
N:
Es-esta oscureciendo.
Yo:
Sí deberíamos irnos además, Pichu ya está dormida.
N:
Sí, bueno yo me voy ya.
Yo:
Vale, adiós.
Cuando
N se fue yo acosté a Pichu en su camita de cuando era un huevo. Les
encargué a los Pokémon del bosque que cuidaran de Pichu mientras yo
estaba en casa. Para quedarme más tranquila. Llamé a Vulpix y nos
fuimos a casa a dormir.